Windows 10 Creators Update permitirá pausar parches hasta 35 días

Uno de los aspectos más criticados del nuevo sistema operativo de Microsoft es haber convertido en obligatorias a las actualizaciones. Las ediciones empresariales de Windows 10 poseen cierta flexibilidad adicional, pero en las versiones estándar destinadas al consumo general, hay que recibir los hotfixes sí o sí. Finalmente, y después de múltiples reclamos, en Redmond estarían dispuestos a recoger el guante con un nuevo sistema de pausa para actualizaciones en Windows 10 Creators Update, el cual demorará su instalación hasta un máximo de 35 días.

Windows 10 Creators Update permitirá pausar parches hasta 35 días

La primera novedad sobre Windows 10 build 14997 que capturaron los principales portales especializados fue el Modo Juego, que apunta a un mayor rendimiento en situaciones demandantes como un título de última generación. Sin embargo, eso no es todo lo que se vio en el build. Obviamente, todos los cambios en versiones preliminares están sujetos a un proceso final de aprobación. Dicho de otro modo, puede que la presencia de algunas funciones se vea alterada de un ciclo Insider al siguiente, pero eso no quita el hecho de que alguien al otro lado está experimentando con nuevas funciones, y mucho.

Un poco (bastante) tarde, pero le daremos la bienvenida igual

¿Qué sigue en la lista? Un botón de pausa para las actualizaciones. Microsoft dio básicamente todas y cada una de las explicaciones sobre seguridad que tenía en su guión, pero múltiples problemas en el control de calidad sumados a las exigencias constantes del entorno empresarial hicieron que el concepto de «update obligatorio» explotara en la cara de Redmond y sus usuarios. Un botón de pausa que retrase la instalación de hotfixes es una respuesta lógica, y a la vez inevitable. La información disponible sugiere que el recurso estará disponible con el Creators Update, lo que a su vez implica instalar otra actualización mayor sobre el sistema operativo.

Ahora, el nuevo botón de pausa no significa un regreso a la flexibilidad que encontramos en otros sistemas. En primer lugar, Microsoft especifica que algunas actualizaciones críticas, como las definiciones de Windows Defender, se instalarán de todos modos. Y en segundo lugar, la pausa tiene un límite máximo de 35 días. En teoría, eso debería ser suficiente como para que Microsoft logre detectar cualquier error en sus hotfixes y no se vean trasladados al sistema operativo. En lo personal, era hora. La función debió estar disponible en Windows 10 desde su lanzamiento.

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